Alergias en verano


Alergias en Verano

Creado el 18/12/2014

 

En esta época del año son frecuentes las erupciones en el cuerpo en forma de pápulas o ronchitas muy pruriginosas a las cuales se le denomina prurigo infantil o urticaria papular. Esta es una reacción alérgica de la piel a la picadura de insectos como mosquitos, zancudos, pulgas, hormigas y comúnmente es asociada erróneamente a una reacción alérgica a ciertos alimentos. 
 
El prurigo infantil se caracteriza por brotes frecuentes y recurrentes de pápulas, ronchas, vesículas e incluso ampollas las cuales generan picazón intensa y se localizan principalmente en las pantorrillas, antebrazos y zona abdominal, pueden abarcar todo el tronco y extremidades según la respuesta alérgica de la persona, de la intensidad y número de picaduras de insectos.
 

Las lesiones por picaduras de pulga, comprometen las zonas cubiertas, especialmente áreas de presión por la ropa como en la cintura y parte media de piernas (presión por el elástico de las medias) mientras que los insectos voladores prefieren las zonas expuestas. En el caso de los mosquitos, estos son atraídos por ambientes calurosos y húmedos, el dióxido de carbono, ropa de colores oscuros, el sudor, estrógenos y algunas comidas.
 
Estas erupciones son frecuentes en niños entre los 2 a 10 años de edad y van desapareciendo con la edad y suelen brotar durante los meses de primavera y verano. Cuando las lesiones del prurigo van desapareciendo dejan una macula o mancha en la piel,  las cuales suele permanecer durante meses después.
 
El tratamiento de esta afección cutánea va dirigida a la causa.  Para ello es fundamental la prevención y concientizar a los padres que la causa más frecuente de las lesiones son las picaduras de insectos y que infrecuentemente se relacionan a una reacción alérgica a alimentos. 
 
Las indicaciones básicas son:
  • Fumigar y desinfectar los lugares donde permanece el niño.
  • Evitar el contacto con animales.
  • Uso de repelentes de insectos tanto en el dormitorio como en el cuerpo del niño cuando sea necesario (paseos al campo o lugares donde haya mosquitos o insectos).
  • Baño diario del niño y cambio frecuente de la ropa de cama.
  • Uso de antihistamínicos y lociones o cremas antipruriginosas.